Como licenciada en Derecho, trabajadora, comprometida, que
disfruta cuidándose por dentro y por fuera y adora su tiempo con las amigas, me
defino como mujer independiente y realista. Pero cuando me veo en aquella niña
que, sentada frente a los clásicos que sus padres ponían, quedaba hipnotizada
por las miradas femeninas de aquellas películas llenas de glamour, me confirmo
como una mujer soñadora y tremendamente romántica. Por eso, el artículo sobre
La Costa Azul ha sido un regalo, pues el dos de agosto haré un año de casada y
nuestra luna de miel, tuvo por destino
aquellas playas, aquellos rincones y aquellas preciosas ciudades que aún
retienen esencias de un tiempo mágico. Fui Grace, Brigitte y Audrey, recorriendo en un coche alquilado la Gran
Corniche, donde mi cabello, sujeto con un pañuelo de seda ondeaba al son de Love de Nat King Cole, que poníamos una
y otra vez. Y es que aunque seamos mujeres del siglo XXI, todas necesitamos
convertirnos al menos una vez en la vida en la princesa que mi marido dice que
soy. Gracias por recordármelo con artículos como los que publicáis.

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